En la actualidad vivimos en un mundo carente de valores y principios que nos impiden vivir en armonía y en comunidad. Parece que hemos olvidado todas aquellas enseñanzas que nos impartieron durante nuestros primeros años de vida en el hogar y que luego afianzamos durante la etapa escolar.
¿Qué ha ocurrido?
El problema radica en que no se le ha dado la importancia ni la atención necesaria a la "formación moral" de los estudiantes, entendida como aquella que permite conformar la propia identidad, respetar los derechos y deberes fundamentales, ejercitar los valores, adquirir hábitos y principios que hagan posible la vida en sociedad.
¿A qué se debe?
La falta de compromiso, participación y voluntad por parte de la familia, instituciones educativas, gobierno, sociedad civil y medios de comunicación durante el proceso educativo se constituye en una de las causas por la cual la humanidad afronta una grave crisis que se refleja a través de la intolerancia, corrupción, drogadicción, prostitución...
La comunidad educativa debe crear ambientes propicios para nuevos aprendizajes y para el desarrollo integral de los estudiantes, desde sus dimensiones estética, ética, corporal, cognitiva, comunicativa, socio-afectiva, espiritual y moral. En otras palabras, fomentar el respeto, la tolerancia, cooperación, autoestima, autonomía, creación de ambientes lúdicos y comunicativos que faciliten la interacción, la toma de conciencia, solidaridad y participación, necesarios para construir una sociedad más justa y equitativa. Sin embargo, pienso que esto no ha sido posible, ya que cada uno de los estamentos que conforman la Comunidad Educativa han trabajado independientemente y no han asumido sus compromisos en el complejo proceso de formación.
Una de las soluciones ante esta problemática consiste en concientizar a dicha comunidad de la importancia de su participación y trabajo mancomunado en el proceso educativo, garantizando que sea de calidad, que se ajuste a las necesidades y características sociales, étnicas, económicas, culturales y morales.
En conclusión, nos corresponde a todos formar parte de este arduo proceso para lograr una sociedad justa, equitativa, poseedora de valores a través de la toma de conciencia y participación activa de todos y cada uno de sus miembros.